El cuello es una de las zonas que más sufre en consulta. No porque sea frágil, sino porque aguanta horas en posiciones que no le gustan: la cabeza adelantada, los hombros encogidos, la vista fija en una pantalla. La buena noticia es que con muy poco tiempo y sin material puedes reducir esa tensión acumulada de forma significativa.

Estos tres ejercicios los recomiendo con frecuencia a pacientes que trabajan en oficina o desde casa. No sustituyen a un tratamiento cuando ya hay dolor establecido, pero son una herramienta muy útil para el día a día.

"El mejor ejercicio es el que se hace. Elige uno, ponlo en práctica hoy, y añade los otros cuando ese ya sea un hábito."

Ejercicio 01

Retracción cervical (chin tuck)

Es el ejercicio más importante para corregir la postura de cabeza adelantada. Activa los músculos profundos del cuello y estira los que suelen estar sobretensos.

Cómo hacerlo: Sentado o de pie con la espalda recta, lleva la barbilla hacia atrás como si quisieras hacer una doble papada. Mantén la mirada al frente. No inclines la cabeza hacia abajo: el movimiento es horizontal, hacia atrás.

Notarás un estiramiento suave en la base del cráneo. Si sientes molestia o mareo, reduce el rango de movimiento.

10–15 repeticiones 3 series 2–3 veces al día
Ejercicio 02

Estiramiento lateral del trapecio

El trapecio superior es el músculo que más contracturas acumula en personas con trabajo sedentario. Este estiramiento lo trabaja directamente y da alivio inmediato.

Cómo hacerlo: Sentado en una silla, sujeta el asiento con la mano del lado que vas a estirar (eso fija el hombro). Con la otra mano en la cabeza, lleva la oreja lentamente hacia el hombro opuesto hasta notar tensión. No fuerces ni tires.

Mantén la posición durante 30 segundos respirando con calma. Repite en el lado contrario. Si un lado está más tenso, puedes dedicarle un poco más de tiempo.

30 segundos por lado 2–3 repeticiones 1–2 veces al día
Ejercicio 03

Rotaciones lentas de cuello

Recupera la movilidad articular y lubrica las facetas cervicales. Especialmente útil por la mañana o después de horas frente al ordenador.

Cómo hacerlo: De pie o sentado con la espalda recta, gira la cabeza lentamente hacia la derecha hasta donde llegues sin dolor. Aguanta 2–3 segundos en el punto final. Vuelve al centro y repite hacia el izquierda. El movimiento debe ser suave y controlado, no brusco.

Si escuchas chasquidos suaves, es normal. Si hay dolor o el rango de movimiento está muy limitado en un lado, consúltanos antes de continuar.

8–10 repeticiones por lado 2 series Por la mañana y al mediodía

Puedes hacer los tres seguidos en menos de 10 minutos. Una buena forma de incorporarlos es hacerlos justo al levantarte y después de comer, cuando el cuello lleva ya varias horas acumulando tensión.

Recuerda: si tienes dolor que no mejora, sensación de hormigueo en el brazo, mareos o pérdida de fuerza, no sigas con los ejercicios hasta ser valorado. Esos síntomas necesitan evaluación antes de ponerse a trabajar en casa.